La imagen es cifra de la condición humana
Octavio Paz
La separación entre estos dos elementos se ha dado de manera arbitraria, pues en principio el hombre conoce el mundo a través de su relación con lo sensible, en especial, de la mano de la imagen. Esa referencia mundo (imagen) – lenguaje – pensamiento, se da como una triada inseparable; sin embargo en lo académico parece haber una ruptura. Si la ilustración es mirada con desconfianza por creer que “mata” la creatividad del lector, el cómic es considerado el adolescente díscolo de la familia (si no es que lo han echado de la casa). McCloud, rescata el lenguaje del cómic y con gran maestría construye un texto de carácter argumentativo en el que la ruptura imagen – lenguaje se hace improbable, este norteamericano desarrolla una reflexión profunda en cuanto a la naturaleza del cómic, su historia y sus posibilidades mediante el propio discurso. Con su trabajo es fácil rebatir la imposibilidad de fusionar academia y cómic, su erudición en la materia queda demostrada mediante un lenguaje fresco y responsable que escapa a ciertas ataduras formales marcadas en muchas ocasiones por los círculos intelectuales.
Tal vez sea el miedo a lo nuevo – aclarando que el cómic es un lenguaje con cierto recorrido en el tiempo – lo que hace que la academia mire con recelo a todos aquellos discursos “híbridos” – el periodismo literario, la novela gráfica o, en este caso, el ensayo gráfico – tan propios de la postmodernidad. Estas nuevas formas requieren nuevos lectores, lectores con mayor elasticidad en su pensamiento, lectores dispuestos a deconstruirse, reconstruirse y reaprender el universo significativo que los rodea, lectores, en últimas, con un sentido amplio de la estética y el arte.
Debo admitir que cuando me acerqué por primera vez a lectura del texto de McCloud, estuve totalmente de acuerdo en lo referente a “arte invisible”; al menos yo no lograba verlo por ninguna parte. Sin embargo, pronto comprendí que me enfrentaba a una manera diferente de asumir la relación entre mundo real y mundos posibles, y que esta vez el lazo comunicante se daba a partir de la imagen. En esta medida lo nuevo se da como retorno a costumbres de culturas antiguas – las precolombinas o la egipcia – que representaban gráficamente, en un orden secuencial, sucesos cotidianos; algo que de alguna manera podría considerarse cómic, al menos desde el trabajo de McCloud.
En Understanding comics: The Invisible Art – título original de la obra – hay una buena opción para quienes nos acercamos por primera vez a este lenguaje y pretendemos ir más allá de las tradicionales historias de superhéroes; de igual manera, para quienes ven en el cómic una forma probable de comunicación y arte más allá de las fronteras canónicas.